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Instituto de Vida Consagrada Siervas de Cristo Resucitado

Por: Hna. Jesussandra Rosa, SCR

 

"Amar para descubrir y juntos alabar" es el lema de las Hermanas Siervas de Cristo Resucitado, comunidad de la cual soy parte. Este proyecto fue inspirado por Espíritu Santo con la finalidad de formar una nueva familia en la fe, abrazada a la cruz de Cristo, y con el gozo de la Resurrección. Ciertamente, es una comunidad religiosa muy joven en un doble sentido: por los doce años de vida comunitaria y por los miembros que la componen.

El génesis de nuestra comunidad lo ubicamos desde el momento en que las hermanas Merling E. Poche y Alexandra G. Rosa, animadas por la gracia de Dios, inician su experiencia de vida comunitaria el día 9 de Junio de 1998, guidadas por Monseñor Josu Iriondo, Obispo Auxiliar de New York y Padre Fundador de la Comunidad. Esta experiencia fue fortaleciéndose e institucionalizándose poco a poco. El 15 de Enero de 2002, comienza la fundación en Santiago de los Caballeros, República Dominicana. Con la llegada de las hermanas al país, la Comunidad fue bendecida con nuevas vocaciones, quienes, dispuestas a seguir nuestro estilo de vida, inician un proceso de formación en la casa "María Madre del Silencio".

A partir del 25 de Octubre del 2005, la Comunidad extiende su misión a la ciudad de Santo Domingo, donde colaboran en el trabajo pastoral de la Parroquia Divino Niño Jesús ubicada en Las Praderas y la Parroquia Nuestra Señora del Sagrado Corazón, en los Prados. El 9 de Julio de 2009, nuestro Instituto de Vida Consagrada recibe la dicha de su aprobación canónica arquidiocesana de las manos de Su Excelencia Monseñor Ramón Benito De la Rosa y Carpio, actual Arzobispo Metropolitano de Santiago de los Caballeros.

Nuestro carisma es "Servir como testigos del Resucitado en el gozo del Espíritu Santo en la Iglesia y en el mundo". La novedad de nuestro carisma se centra en que plantea un camino diferente basado en la contemplación y la acción para vivir su consagración desde el corazón de la vida parroquial hacia el mundo, insertada en una activa evangelización; su fin es construir comunidades cristianas vivas que celebren la fe y la vida. Además, nuestra misión es descubrir los dones y carismas de las personas, y despertar los talentos ocultos en sus corazones para que se comprometan a ser parte de la construcción del Reino de Dios, usando los medios apropiados para su realización.

El espíritu de la Comunidad consiste en configurarse en el amor de Cristo con la fuerza y la entrega en el servicio que brota desde la experiencia personal con Jesús Resucitado; viviendo íntimamente los consejos evangélicos y la vida fraterna, se abre a la acción y efusión del Espíritu Santo. Las Siervas de Cristo Resucitado buscamos vivir el espíritu de las primeras comunidades cristianas, así intentamos recrear en nuestras vidas la misión del Maestro buscando ver a Jesús en el otro, y siendo Jesús para el otro.

Este ideal fundamenta la espiritualidad de tal modo que se añade, en el momento de la consagración, el nombre "Jesús" al nombre de la hermana; por ejemplo: Jesusmerling, Jesussandra, etc.

 

Desde la visión comunitaria celebramos los misterios de nuestra fe unidas a la vida sacramental y eclesial, que vivifica y cohesiona la comunidad. El eje central es la caridad expresada en el amor mutuo (Jn. 13, 34). Esto nos mueve a conjugar en todo momento los valores evangélicos: comunión, diálogo, acogida, comprensión, tolerancia, perdón, misericordia, etc.; buscamos hacer realidad la utopía de Jesús desde su proceso liberador para mantener la esperanza de un mundo más justo y más humano.

Dentro de lo que es los apostolados, en lo específico, trabajamos en la animación pastoral en sus diferentes dimensiones, y más, en aquellas áreas que están necesitadas de un impulso evangelizador y dinamismo pastoral parroquial. Hasta ahora, somos encargadas de llevar el Programa de Catequesis hasta la recepción de los sacramentos de iniciación, y su seguimiento con la Pastoral de adolescentes y Juvenil. Pero sobretodo, nuestra presencia religiosa permite integrarnos de una manera activa y global en las diferentes pastorales, consejo parroquial y equipo de animación pastoral, en donde programamos conjuntamente actividades especiales de evangelización unidas al Tercer Plan de Pastoral y la Misión Continental, las cuales están muy activas en estas Parroquias.

Nos confiamos constantemente a la intercesión de María Santísima, Madre del Silencio, quien es nuestro ejemplo a seguir, ya que la comunidad persigue que sus miembros luchen por alcanzar el modelo de santidad que nos propone su Hijo Jesucristo, nuestro Divino Amor.

Las Hermanas Siervas de Cristo Resucitado, procuramos insertarnos en el mundo para abrir caminos de nuevos, llevar la alegría y la paz del Resucitado. Somos parte de este tiempo, y anhelamos que nuestra presencia aporte la fe de un granito de mostaza para la transformación de los corazones; así, sembrar la semilla del Evangelio en pequeños y grandes que hagan la diferencia en la sociedad actual.