El párroco acaba de hacer su retiro anual PDF Imprimir Correo
Escrito por Padre Lucas Lafleur, msc.   
Domingo, 30 de Octubre, 2011

¡Escoba nueva barre bien! ... Ojalá sea así para mí, después de pasar una semana de silencio, reflexión, reposo, en el Monte de Oración de San Víctor, Moca. Nos guiaba en esa jornada un discípulo de San Francisco de Asís natural de Perú, el Padre Guido Segarra, ofm.

Un tiempo de retiro es una exigencia de remar más a dentro, para entrar en la profundidad de nuestros deseos, para degustar el amor y ternura de Dios.

Un tiempo de retiro... en búsqueda de la paz interior, después de la prueba, de lo cotidiano de la misión, la alegría del crecimiento.

Un tiempo de retiro... para no encerrarnos en los propios recuerdos y abrirnos a las propias vivencias. La vida no está fuera sino dentro, no en el pasado sino en el presente.

Un tiempo de retiro... también para descubrir la presencia de Dios que se desliza entre las páginas de una agenda apretada, donde parece que ya no hay más sitio para nadie.

Un tiempo de retiro... oportunidad para el paso de Dios por nuestra vida. Si pasa Dios, todo se estremece, restalla la vida, huye la muerte, se remueven las piedras de nuestro camino, se rompen las cadenas, la tristeza se transfigura, todo se viste de belleza.

Un tiempo de retiro... es fuerza de vida que se contagia:

  • Una persona libre irradia libertad
  • Una persona pacífica trasmite paz
  • Una persona buena y cariñosa envuelve en un clima de amistad.
  • Una persona llena de vida contagia vida.

Necesitamos un tiempo de retiro... para alimentar la fe-confianza, nuestra entrega al Misterio: Dios interior que arde en nuestro corazón en forma de entusiasmo (en griego: en-theos-mos = tener un Dios dentro = entusiasmo)

  • Nos da energía para vivir, luchar por la justicia, amar y hacer germinar en abundancia la esperanza.
  • Nos confiere serenidad y paz, y nos hace sentir en el seno del Dios-Trino.

Un tiempo de retiro... nos invita a la reflexión y oración que nos ayudarán a vivir el viento del Espíritu. Y ese viento del Espíritu es el fundamento, la razón de ser de la vida cristiana y nuestro estilo de vida.